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Relato de la Maratón de Mar del Plata

Me vine  a Mar del Plata con la idea de descansar, tener unas mini vacaciones, como un “reconocimiento”a mi esfuerzo, y también pensaba en correr una carrera.

Ya sobre fin de año algo cansada, me costaba ver qué carrera podría hacer, por otro lado estaba con cagazo  para unos 21-42 Km por haber bajado tanto la performance sobre los últimos dos meses y una ”licencia” que me tomé por casi más de 10 días sin entrenar ,obvio pero caminando casi a diario a Puerto Madero desde casa.

Mezcla de cansancio, y de no regular esa exigencia que tengo. A ver (es: auto exigencia).

Los últimos entrenamientos del Buenos Aires fueron muy buenos,  visualizaba mucho Mar del Plata, confieso que esta Ciudad me enloquece! Ya con solo ver el mar, soy más que Feliz! Me trae infinitos recuerdos, y todos súper lindos!

El viernes llegué aquí, el Domingo eran las carreras: 10, 21 y 42 KM. En mi interior sabía que una de ellas iba a correr, no tenía para nada clara la distancia. Mejor dicho, 10 Km sabía que no, prefería ni correr (es muy poco para lo que me gusta correr y definitivamente mi fuerte no es la velocidad sino la resistencia), 21 KM estaban buenos, pero me quedaba corta con mi última marca que habían sido 30KM.

El viaje en ómnibus fue muy bueno. Dormí  corrido. Fui a Toledo, compré víveres, la verdad es que este tema me lo quería sacar de la cabeza para disfrutar al mango la playa, y otras cosas que me gustan como caminar por Guemes, o Alem.

Me fui a la Playa, divino el mar, helado. Volví, y me cambiaba mientras terminaba los últimos mates. Estaba totalmente decidida a correr el Domingo pero repito que no tenia clara la distancia.

Corrí como una animal, me sentía una súper  heroína, estaba cebada, pero totalmente controlada y regulada. Esa técnica la tenía que trabajar para poder correr las distancias soñadas. Me sentía en la gloria entrenando por playa grande.  Veía que levantaba los talones como los Kenyatas! Cantaba,  el  i-pod confieso que  es una buena compañía,  con el tiempo y los entrenamientos largos me he dado cuenta que la música es un bien necesario.

Canté, y fui  muy feliz en mi último entrenamiento.

El Sábado me levanté muy temprano, tipo 6 AM, la ansiedad pre carrera estaba como siempre a mi lado, al pie del cañón (as usual) Ella nunca me deja.

Marianito me había dicho de cumplir el sueño de la “nena”, y pagar la inscripción y tener mi medalla junto con la remera. En realidad lo dudé, no sabía si esto me iba a generar presión. Había decidido dejar en la mochila, todo tipo de exigencias, presiones, y dejarme llevar….estaba “jugada”, y  la verdad es me las quería jugar.

Empezó a venir la idea de los 42km! Sabía que los quería correr…A las 7.30 empecé a caminar por la Rambla para ir al “Polideportivo”, quedaba en J. B.Justo y España. A unos 15 km desde donde paro, y no en la mejor zona. Pensé que un buen trecho a caminata ligera iba a estar bueno para fortalecer patas. Así lo hice desde casa hasta el  Puerto. Si hasta ahí llegué, mas, me parecía un exceso, y no estaba bueno llegar con los músculos fatigados para la carrera.

Mientras iba por la rambla escuchaba música, por supuesto que también cantaba en inglés mi idioma favorito y de vez en cuando habría mi “alas” como una forma de sentirme en la gloria,  con mucha fuerza y  de sentirme totalmente con vida.

Buscaba un colectivo que me dejara, las distancias en el Puerto son largas, así que caminé un km más para poder llegar a la parada. Ahí conocí a Enrique, un señor muy humilde con toda la facha deportiva. Con un físico envidiable, y esa sabiduría que solo te lo dan los años y la experiencia.

Creo que inconscientemente quería, y necesitaba  tener un “aliado”para cumplir el sueño. Ya se me habían instalado  por completo la idea de correr los 42 km en la cabeza, sabía que nada me iba a detener. Por otro lado, por algo totalmente personal sentía que quería hacerlo, y superar ese “ cagazo maldito” que  muchas veces me agarra antes de las carreras. Qué paradoja, entreno durísimo desde hace dos años con fondos de más de 28 km, y me agarra miedo en una Media Maratón.

“kike”,  de 75 años había hecho Podios muchas veces, este último año salió segundo en los 180 Km de Necochea. Un grosso! Encontré un lugar para contarle mi “secreto”, de correr la Maratón. Me alentaba en cada cosa que le decía. Los escuchaba con muchísima atención, no me quería perder nada. El era mi “guru”aquí en Mar del Plata. Me dijo que: “estuviera en el malón, que me iba a proteger del viento, que nunca estuviese última, nunca atrás, siempre adelante, y que “especulara”. Si bien esa palabra mucho no me gusta, sabía que la iba a necesitar el día de la carrera.

Llegamos a la avenida España, me tenía que bajar. El seguía, me despedí con mucho cariño….no sabía si lo iba a volver a ver….

Fui muy felíz en conocerlo. Esperaba verlo algún día.

Llegué al Polideportivo, pero no había ningún Cupo. Eso que yo me conformaba con el chip, y número de corredora, la remera era lo de menos. No había forma, por eso esta vez “no insistí”. Para volver era una Odisea, no había nada que me dejara en el Yacht, y a otra playa no quería ir. Playa grande es lo más.

No tuve otra opción que volverme para el Centro lejos de casa, ya eran casi las 11, me sentía desmoronada. No había conseguido nada en 3 horas, pero por otro lado tener todo pago, me generaba presión para terminar la carrera de una forma negativa.

Me fui a la Playa, me metí en el mar, y traté de clarificar esa idea. Estaba dispuesta a superarlo, y así lo hice en menos de una hora. Uno tiene que enfriarse muchas veces para poder tomar buenas decisiones, y liberarse de la carga que le pesa.

Volví a derpa para protegerme un poco del sol al mediodía, tomé mates, leí, canté, encontré mis pinzas para armar algo. Ellas son muchas veces una “especie de terapia” para mí.

El tiempo pasaba, y seguía pensando en la carrera del  día siguiente. Como buena taurina, reconozco, que una vez que algo que se me pone en la cabeza, para mal o para bien no hay quien me lo saque o me libere de ella.

Quería poder guardar mi secreto. Solo le conté a tres personas, pero nunca con seguridad de los 42KM. Más que nada en superarme e ir viendo con la marcha. A ver, digo, ir de a poco, 10, 21, 30…..regulando mucho la presión que podía llegar a recibir de ellos, o más que nada, como yo me lo tomo, no necesariamente porque estos “aliados” me la transmitieran.

A la noche para la comida, tenía fideos, pero quería comer tarta de queso , ya la había hecho el día anterior, y sabía que me había caído bien. No quería probar nada nuevo antes de la carrera. Me hice un bowl de pasas de uva, con unos quesitos, medio vaso de vino, y la tarta y  de postre un budín integral. Todo liviano para estar muy bien mañana, me decía…

Me fui a dormir, pero no podía hacerlo, así que descansé. Me acordaba de un mail del profe de Running Team de Nike que decía: ”aunque no puedan dormir, descansen. No les va a interferir en la carrera”. Así lo hice, algo dormí, pero cada hora me despertaba. A las 5.40 am no quería estar más en la cama, con los ojos como el dos de oro.

Tomé mate, leí los mails, y todo lo relacionado a consejos de carreras. Y muchos de algunas personas muy queridas donde siempre me alentaban, y donde yo sentía que tenían mucha fé y confianza en mí. Esto último es fundamental para una carrera como la que quería hacer.

Salí de casa a las 7.15. Segura, decidida, y súper tranquila. Con un autoestima altísimo, y  con toda la confianza en mí misma. Sabía que podía lograrlo!

Se larga la carrera a las 8.00 AM. Empecé a correr, regulada a la enésima potencia. Me acordaba de lo que me había dicho Tincho”en el KM10, “ tenés que estar divina, como si nunca hubieses corrido”. Hacía mucho calor a esa hora, también tenía claro que la hidratación era clave. Cada 2.5 Km. paraba a tomar agua, donde agua había, ahí estaba!
El tiempo pasó, confieso que me dejaba llevar, jamás vi  la hora. Salimos desde el Hermitage, y cuando me di cuenta ya estaba en la escollera de Playa grande, casi en el Cristo. De ahí había que hacer toda la cuesta de Playa grande pasando por el túnel, es grosa! Ya llegando al Km. 10, me sentía como me había dicho “mi “guru”,”divina”!  Seguí y sin darme cuenta ya estaba en el KM 17. Dije “seguimos”. Otro trecho más y estaba en el arco de los 21 KM. Me dije lo mismo”seguimos”. ( a ver, digo: plural:  mi espíritu y yo)

Tuve que dar una vuelta enorme, la carrera no estaba bien señalizada. Me fui por otro lado, conseguí una medalla, pero sabía que me iba a quedar chica: pesaba, pero la quería llevar conmigo. Di una vuelta, pregunté por el recorrido de los 42 KM. Seguía embaladísima, nada me iba a detener! Tener peso en las carreras es algo que evito, pero esta medalla la quería llevar de recuerdo.

Seguía los consejos de Tincho a rajatabla. También los de Mariano en las carreras, me lo imaginaba a él corriendo…. En su primer Maratón…. Una besssstia! Un titán!  Con esa garra que le pone a todo lo que hace, y emprende. (Mariano: hermano mellizo, compañero de carreras, Medias Maratones y 30 km.).

El sol empezó a subir, el calor era casi insostenible, aún así nada me iba a detener. Seguía atenta a los puestos de hidratación. Solo conseguía una jarra de agua, y no muy potable, la tomaba igual de a traguitos, y me mojaba todo el pelo, con mucho cuidado de no mojar  el Ipod  y que también era mi compañero en esta “hazaña”, en esta”aventura, en esta locura”. Claro está que así me lo tomé, con cero presión como hacen los locos!

En un momento en Playa Grande (ya había perdido un poco  la noción del tiempo, y al malón), me encontré sola. Lo que me ayudaban eran las remeras. Me decía:  ”azules 10 Km. y ya los había pasado. Rosadas 21 Km. y ya había pasado”. Amarillo fluo 42 Km. pero no había ninguna…

Me pregunté si muchos habían desistido, o si venía muy despacio.  A mis adentros esto no me importó, me sentía  muy bien, mi ritmo era lento, pero era el correcto al menos para mí.

Ya bajando a Playa grande para la escollera nuevamente, vi dos remeras amarillas. Dije” espectacular”, tengo referencia.

Seguía parando donde pudiese cosa de conseguir agua, hasta ahí la gente andaba….quiero decir seguían la marcha pero con mucha dificultad. A todos los que comenzaban a caminar (bajando “los brazos”), trataba de alentarlos. Muchos casos fueron inútiles, pero al menos intenté alentar, y dar lo mejor de mí. A muchos los  tomaba de la mano, como para darles un buen empujón….algunos siguieron…eso me reconforta.

Cuando menos pensé, estaba otra vez casi en el Cristo (escollera), imagínense que no pensaba tirarme como Alfonsina Storni. Quería seguir…el calor me invadía, pero aún así seguía de pie.

Dimos la vuelta a Playa Grande, y escollera- Cristo-, y ya otra vez me encontraba en el túnel….ya por el km 27. Recién ahí en la loma, empecé a sentir las piernas más pesadas, una pequeña dificultad en las rodillas.
Aún así seguía. Ya muchos colegas caminaban….no se podía más. Mucho calor, falta de agua, y todos empezábamos con alguna dificultad.

Quería sentir el viento, ahí me acordé de Kike…..y lo contradije  ”no quería seguir al malón”, quería viento para poder lidiar mejor con el calor. Nada de protegerme del viento, todo lo contrario.

La cabeza la tenía fría, sabía que podía!  También otra vez Mariano tomó protagonismo. El tuvo aliados llegando a los 42Km….de eso no me podía olvidar…nunca.

Seguí….siempre adelante y con una actitud muy positiva. Conocí a Gaby, una chica que la remaba, que ya no podía más pero que se esforzaba, le pregunté si quería hacer el último trecho juntas. Muy entusiasmada me dijo que sí. Me contó que era su segunda Maratón. “Que la iba a terminar de alguna forma”.  Nos dimos la mano fuertemente, y luego de hidratarnos seguimos corriendo juntas por más de un kilómetro, creo.

Ahí lo sumamos a Georgy. Otro chico que también estaba remadola…..seguimos  los tres con entusiasmo pero con cierta dificultad la marcha  y el trote por un par de kilómetros….

Gaby estaba a mi derecha, Georgy a mi izquierda. A nivel cabeza, me sentía  impecable,  y como en cierta forma físicamente era la que estaba más enterita, empecé a liderar el Tea.  Me sentía en la Glorieta total.

Gaby, la remaba …ya no le daban las piernas. Nos dijo “ya no puedo sostener el ritmo”. Me dio un no sé que, no la quería dejar…era mi compañera, ella quería también cumplir un sueño. Le dije que la bancaba…..que bajábamos el ritmo, pero no hubo forma. Me dio mucha tristeza, sentía que la abandonaba. Georgy, por supuesto se sumó a la propuesta, era de esperar!

Seguimos adelante con Georgy unos kilómetros más, y creo que cuando no nos dimos cuenta, ya estábamos por el KM. 34. No tuvimos tiempo de pensar en nada, solo en seguir.

Creo  que los dos sabíamos que veníamos bien…que estábamos totalmente locos. Que queríamos seguir adelante!

Confieso que dé a dos todo es más simple, más lindo, se te hace menos cuesta arriba. En ese momento no pensaba en el dolor de las rodillas, pensaba en lo lindo de ir de a dos….no tres porque Gaby se había bajado. En lo lindo de compartir!!

Georgy, mi compañero de asfalto empezaba a acalambrase, y a todo esto le empezó a doler la boca del estomago. Yo, tenía un gel Push. Le ofrecí la mitad. Antes le pregunte si ya antes  había tomado, porque sino,  no era bueno  que lo probara, le podía traer dolor de panza, o diarrea. Imagínense terminar así una carrera…., era muy peligroso. El paraba, y  yo lo “bancaba” …así como por más de 6 veces (que recuerde) hasta que me dijo que no podía sostener el ritmo, que no podía respirar bien….

Un lado mío quería seguir corriendo, el otro me decía lo importante de ser solidario y se notaba  que era un pibe que valía la pena. Más me pegó lo segundo, por lo que los últimos 10 km lo hicimos a paso ligero pero a pata, digo caminando. De vez en cuando nos alentábamos para  hacer un trotecito, él quería, quería pero no podía…..no le daban las gambas, se le acalambran y la boca del estomago seguía de mal en peor.

Seguíamos adelante charlando de la vida, de todo en general. Un pibe divino, centrado, con mucha polenta, con muchas ganas de superarse. Un pibe que iba para adelante…fundamental para mí. Una cuestión de actitud frente a la vida.

Por otro lado, el sabia que lo bancaba a full, hasta el final. Para mí era importantísimo hacerlo. En realidad no hacerlo, no era fallarle a él, era fallarme a mí, a mi  esencia.  Nos abrazabamos, nos agarrábamos de la mano…seguíamos  juntos rumbo a la gloria! Fui muy feliz en hacer este trecho con él,  sabía que estaba dando lo mejor de mí. También reconozco que me costó, pero que era más importante esto. ( yo quería seguir corriendo…. porque  todavía tenía  resto)

Parábamos en donde gota de agua veíamos….hasta agua de tanques sucia, pero al menos nos mojábamos porque era muy difícil lidiar con el calor, era agobiante. Era realmente muy difícil de sostener, pero repito” las cosas de a dos son más simples, se te hace más simple todo, y hasta mas divertido”.

Seguíamos adelante, el se encargaba vaya a saber porque de acorralarme. Me dejaba en la vereda. Cambiábamos de lado…nos dábamos la mano con un fuerte apretón y seguíamos. También el  me tenia  el I-pod cuando pasábamos por una especie de lluvia, o duchador que eran sensacionales.

Así, y entre millones de paradas, también para elongar transcurrieron nuestros últimos km, hasta llegar a los 42km. Era increíble la fuerza de los pocos locos que quedábamos ahí. Todos alentándonos entre todos….un espíritu súper solidario, amable, de fuerza, y de EQUIPO.

Ahí  casi por sorpresa, también estaba Enrique acompañándonos en su bici, y alentándonos. No lo vi mas, ojalá que sepa que llegamos. También se lo presenté a Georgy, y le conté de cómo lo había conocido el día anterior y de su sabiduría.

Nos cruzamos con Gaby, venía lento pero venía. Algo me dice en el interior que llegó, y eso me da una gran alegría.
Cuando estábamos en el KM 40, pensamos en correr. Mejor dicho, siempre habíamos querido que fuese así, pero él no podía. El, lo intento otra vez, pero los calambres  se apoderaron de sus patas. Vuelta a la vereda, vuelta a elongar, y con calma.

Los dos estábamos felices, el siempre agradecido. Ya estábamos!

Pensábamos en compartir la medalla, en partirla, y mandarla a un joyero. El en realidad me la quería regalar por haberlo bancado, pero a mí no me parecía justo. Por eso decidimos mandarla a cortar, y compartirla.

Charlábamos de nuestras familias mucho, de nuestros Padres,  de nuestros hermanos y todo lo lindo que nos enseñaron. Ambos orgullosos de ellos. Su Padre había muerto de un cáncer de próstata hace ya más de 7 años…el escuchó la marcha de los marinos en la escollera de playa Grande y se emocionó. (Su Padre era también marino). Así me lo contó. Para mí era un orgullo bancar un flaco así, sensible, muy humano, sencillo, y con fuerza. Esa fuerza que en muchos momentos nos sabes de donde diablos la sacas.

Así seguimos, hasta el KM 41.5 donde dijimos, ahora si” entremos corriendo al arco”. Así fue!!!! Los dos casi de la mano, luego levantando alas. No podíamos parar de abrazarnos.

No nos queríamos separar, cuanto nos costaba la despedida. Nos abrazábamos y soltábamos….así muchas veces hasta que nos tuvimos que despedir de verdad.

Digo, nunca nos vamos a olvidar de ello. Y yo, le agradezco a Dios esta posibilidad que me dio, de compartir una carrera, un sueño, un desafío  personal. Sé que él,  es  un buen tipo, un luchador, un sobreviviente. Y creo que yo también!

Esta  carrera junto con los 30 Km que hicimos con Mariano fueron los mejores momentos de mi vida de este año.  Junto con la visita a la clínica de cuando estuvo con apendicitis. Nunca me voy a olvidar del papel que me escribió, de lo que me dijo al oído.

Personajes: Mariano hermano mellizo compañero de carreras
Tincho: Compañero que conocí en Running Team
Georgy y Gaby: Compañeros de la Maratón
Kike: Sr. Ciclista que conocí en el Puerto

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